“¡Ring, rign, 7 am!”, advierte Joe Strummer al comienzo de The Magnificent Seven, el tema que abre Sandinista, el disco más atravezado de los Clash. En pocas líneas la canción disecciona el horizonte de expectativas que tiene hoy (bueno, en 1980 también) el ciudadano moderno: levantarse temprano, trabajar, ganar plata, gastarla, volver a casa y esperar y cruzar los dedos para que en el mejor de los casos la rueda siga girando sin sobresaltos al día siguiente.
Las reglas son así para todos. Y son así acá y en todo el mundo: son las reglas de la máquina. Hey…pero ¿quién hace las reglas? ¿Quién programa la máquina? Jejeje: está es la parte graciosa del cuentito… si es que la política no te interesa. Como diría Joe: “Cheeseboiger!”
Por Lucas Colonna
“No hay futuro/no hay futuro/no hay futuro para voooos”. Johnny Rotten podría hacerte creer que, verdaderamente, no hay futuro ni lo habrá nunca. Si escuchas God save the Queen desprevenido podes llegar a tomar sus palabras al pie de la letra.
Curiosamente, a pesar de que nació entre las clases populares, ahora el discurso del No Future es diseminado desde arriba hacia abajo en el esqueleto social. Lo reproducen los medios, lo consumen las masas.
Está instalado en la cima del poder. Y en muchos casos -no en todos-, el establishment lo usa como herramienta de persuasión. Es el famoso sólo-yo-puedo-garantizar-tu-futuro que predican opositores y oficialistas, por partes iguales. Hey, tal vez no haya futuro. Esa es otra discusión. Pero que nadie te convenza de que no lo hay.
Allí radica el peligro: en quedar como un rehén de ese discurso, en comprar alocadamente soluciones futuras, en ser una oveja más en el rebaño. Y es acá donde yo le agradezco a Johnny.
Para mí, su No Future implica, en gran medida, que hay un hoy y un ahora por resolver, y que el futuro no está escrito aún. La política sirve -o debería servir- para ocuparse de ese presente, para planificar y edificar el hoy, que es en definitiva la garantía insoslayable del mañana. Una obviedad no tan obvia por estos días. Gracias Johnny.
Por Lucas Colonna
Lucas Colonna se recibió de periodista en TEA, en 2000. Además, estudió Ciencias de la Comuniación, en la UBA, donde debe aún su tesis de licenciatura y cuatro finales.
Escribe en el diario La Nacion desde 2000. Es acreditado de La Nacion ante la Casa Rosada desde el año 2003, y también ante la Cancillería. Fue columnista político en radio La Red y FM Millenium hasta marzo de 2009. Escribió para la revista Noticias y fue corresponsal en Buenos Aires del diario Río Negro. Odia los solos de guitarra.