Todos lo enfrentan, al menos, una vez. Sobre todo en la vida política. Es el dilema de decidir. Decidir, por ejemplo, entre lo que se tiene y lo que se quiere, entre comprometerse con un proyecto o con el otro, entre ser vicepresidente y ser candidato opositor a su propio gobierno. ¿Es tan dramático el dilema? Para nada. Lo único que hay que hacer es decidir. Y decidir no es tomar la decisión supuestamente correcta. Decidir es en sí la decisión correcta. ¿Podría usted por favor decidirse? Decida, incluso, si lo que en verdad quiere es lo mejor de los dos mundos. Yo… no sé lo que quiero (que usted decida). Pero lo quiero ya.
Por Lucas Colonna












Comentarios
Muy bueno Lucas, no sorprende la falta de decisión, es una verdad histórica el único radical con pelotas murió antes de que se funde el partido (cuanto se lo extraña a Don leandro)
Creo que quiere exactamente eso, que ninguno sepamos lo que quiere.
Muy bueno el programa
Quizá ni el sepa lo que quiere, excelente columna Lucas
saludos
Esteban